Una Passivhaus no necesita más potencia contratada que una vivienda normal, sino la potencia justa. En muchos hogares de consumo casi nulo bastan unos 3,45 kW para vivir con comodidad. El motivo es que al reducirse tanto la demanda de calefacción y refrigeración, los equipos son más pequeños y los picos de consumo instantáneo bajan, y son esos picos (no los kWh que gastas al año) los que determinan la potencia que hay que contratar.
Para entender por qué ocurre esto conviene tener claro primero qué es una vivienda Passivhaus. Es un estándar que reduce al mínimo la demanda de energía gracias a un buen aislamiento, mucha hermeticidad y sistemas eficientes de ventilación y climatización.
¿Qué potencia conviene contratar en una casa Passivhaus?
La potencia adecuada no se mide por los kWh que gastas al año, sino por cuántos kW puedes llegar a usar a la vez en el momento de más consumo, y en una Passivhaus ese pico simultáneo suele ser bajo.
En 2026 ya no estás obligado a elegir entre los “escalones“ clásicos (2,3; 3,45; 4,6; 5,75 kW). Desde 2018, con la generalización del contador inteligente, puedes ajustar la potencia en tramos de 0,1 kW y contratar justo la que necesitas, siempre que no superes los 15 kW. Aun así, esos valores tradicionales siguen siendo una buena referencia para orientarse.
Conviene recordar que contratar más potencia de la necesaria no ahorra ni un solo kWh, solo encarece la parte fija de la factura todos los meses. Antes de tocar el contrato, merece la pena mirar cómo usas de verdad los equipos.
¿Cuánta potencia necesitas según tu vivienda y tus equipos?
Lo que marca la potencia que necesitas es qué aparatos tienes y cuántos usas a la vez, mucho más que los metros cuadrados de la casa. Como referencia:
- 2,3 kW: pueden bastar en una vivienda pequeña, con pocos ocupantes y un uso muy escalonado de los aparatos.
- 3,45 kW: el punto más equilibrado para una Passivhaus compacta con ventilación mecánica y aerotermia. Cubre la mayoría del día a día.
- 4,6 kW: dan más margen si tienes inducción, horno y varios electrodomésticos que pueden coincidir.
- 5,75 kW: solo tienen sentido si de verdad se juntan a menudo climatización, agua caliente, cocina y lavandería.
Si además cargas un coche eléctrico en casa, antes de subir de potencia valora un sistema de gestión de cargas, que reparte el consumo y evita el pico. No hay una potencia universal para toda Passivhaus; la cifra correcta depende de tus equipos y tus hábitos.
¿Por qué una Passivhaus necesita menos potencia?
El estándar Passivhaus ataca la raíz del problema: al reducir muchísimo las pérdidas de calor, los equipos de climatización son más pequeños y piden menos potencia en cada arranque. Eso se traduce en menos picos eléctricos fuertes, menos horas funcionando a tope y menos necesidad de resistencias eléctricas de apoyo, que en las casas convencionales son una causa habitual de que salte el limitador.
En la práctica, esto permite contratar uno o incluso dos escalones menos de potencia que una casa tradicional equivalente. Y cada kW que reduces es un ahorro fijo que se repite cada año, sin necesidad de consumir menos con el resto de aparatos.
La prueba Blower Door y la hermeticidad
La prueba Blower Door mide y certifica que la envolvente de la casa es prácticamente estanca. Apenas entra aire frío en invierno ni calor en verano que la instalación tenga que compensar sobre la marcha. Gracias a eso la temperatura interior se mantiene estable por sí sola durante mucho más tiempo, y la máquina puede dimensionarse según el uso real.
Cuánto se ahorra en la factura en 2026
En una vivienda de consumo casi nulo, el término fijo de potencia pesa más dentro de la factura, precisamente porque lo que pagas por la energía consumida ya es muy bajo. El ahorro se apoya en dos palancas: gastar menos energía y ajustar bien la potencia contratada.
Comparativa: consumo convencional frente a consumo casi nulo
Una vivienda antigua mal aislada puede rondar los 100 kWh/m2 al año en calefacción, mientras que una Passivhaus se queda en 15 kWh/m2 o menos: una reducción de en torno al 85 %. En una casa de 120 m2, eso es la diferencia entre unos 12.000 y unos 1.800 kWh al año.
A modo ilustrativo, si esa energía se pagara a unos 0,20 €/kWh, se pasaría de unos 2.400 € a unos 360 € anuales. Son cifras de ejemplo, no un ahorro garantizado. El resultado real depende del clima, la superficie, las instalaciones, tus hábitos y el precio de la energía.
El peso del término fijo
En la tarifa 2.0TD (la doméstica habitual) la potencia se paga en dos periodos: punta y valle. Según los peajes regulados para 2026, el término de potencia ronda los 27,70 €/kW al año en punta y 0,73 €/kW en valle, sin IVA. En la práctica, cada kW que quitas supone unos 28 € menos al año de coste fijo (unos 34 € con IVA), gastes lo que gastes.
Ahora bien, el objetivo no es contratar el mínimo posible (si te quedas corto, salta el limitador y se corta el suministro), sino acertar con la que de verdad necesitas. Para comparar ofertas teniendo en cuenta tanto el consumo como la potencia, un comparador de tarifas de luz ayuda a ver qué parte de la factura puedes reducir.
Aerotermia y gestión de cargas
La aerotermia es el equipo que más conviene mirar al calcular la potencia. Los modelos inverter regulan su marcha de forma gradual y suavizan los picos de arranque, lo que facilita mantener una potencia baja. Y si programas el agua caliente y la climatización para que no funcionen a la vez, el margen se amplía aún más.
Si el equipo lleva resistencia eléctrica de apoyo, su consumo puntual puede ser alto, así que ahí conviene dejar algo más de margen. Con equipos bien elegidos y gestión de cargas, 3,45 o 4,6 kW pueden bastar para una aerotermia que cubre agua caliente y climatización.
Cómo calcular tu potencia óptima paso a paso
- Lista los aparatos que más potencia piden: aerotermia, inducción, horno, lavadora, secadora, lavavajillas y cargador del coche, si lo tienes.
- Marca cuáles usas de verdad al mismo tiempo, no cuáles podrían coincidir en teoría. El error más habitual es dimensionar la casa como si todo se encendiera a la vez, algo que casi nunca pasa.
- Consulta el dato real de tu contador inteligente o maxímetro (el aparato que registra el pico máximo de potencia): fíjate en el máximo del invierno, que es el periodo más exigente.
- Baja la potencia poco a poco y comprueba durante varias semanas si hay cortes.
- Deja un pequeño margen si la ocupación varía o recibes visitas a menudo; apurar al máximo también resta comodidad.
Si tu vivienda cuenta con certificación Passivhaus y nunca has revisado la potencia, es muy probable que haya margen de ahorro sin tocar nada de la casa: no consumiendo aún menos energía (que ya está muy reducida), sino ajustando el coste fijo a tu demanda real. Antes de pedir el cambio, comprueba también qué compañía tienes y las condiciones de tu contrato.


