¿Cómo ahorrar energía y reducir la factura de la luz con impermeabilización?

La impermeabilización es fundamental para proteger las construcciones de la infiltración del agua y prolongar su vida útil. Además, contribuye al ahorro energético, al prevenir daños en el aislamiento térmico y reducir la necesidad de calefacción y aire acondicionado. Esto no solo mejora el confort, sino que también disminuye los costes de mantenimiento y las factura energéticas.

¿Por qué es importante la impermeabilización?

La impermeabilización es el conjunto de técnicas y materiales que evitan que el agua del exterior tenga un impacto sobre las estructuras.

Su uso es fundamental para preservar la vida útil de las construcciones y la salud de quienes hacen vida en estas, ya que la permanente exposición al agua sin barreras va creando humedades que desencadenan en daños estéticos, estructurales y de sanidad.

El agua de la que protegen las impermeabilizaciones puede provenir de techos, muros, ventanas y suelos, o desde el interior de la edificación por efectos de la condensación. Es por eso que la impermeabilización no se limita a las cubiertas, sino se que aplica a todos los elementos que constituyen la edificación.

IMPORTANTE: no debe confundirse impermeabilización con aislamiento.

Las impermeabilizaciones sólo buscan crear barreras contra el agua, mientras que el aislamiento puede ser térmico, eléctrico o acústico.

El aislamiento eléctrico evita que la electricidad fluya por lugares que no deseamos que estén electrificados. El aislamiento acústico tiene por objetivo insonorizar un espacio. Y el aislamiento térmico evita que las condiciones climáticas del exterior afecten la temperatura de confort del interior de las estancias.

Sin embargo, no se puede negar que una impermeabilización suma a la calidad del aislamiento térmico.

Formas en las que la impermeabilización ayuda a ahorrar energía y a reducir la factura de la luz

Una buena impermeabilización tiene un impacto significativo en el ahorro de energía y así es como lo hace:

  • Previene el deterioro del aislamiento térmico.

Al prevenir la infiltración del agua en los materiales de construcción, también se conserva en buen estado el aislamiento térmico porque los materiales aislantes como la fibra de vidrio o la lana mineral pierden sus propiedades cuando se mojan.

Dato importante: problemas de aislamiento térmico pueden implicar un incremento en la factura energética del 30% al 50%, ya que los espacios no son capaces de retener la temperatura de confort y necesitan más energía para compensar.

  • Elimina los puentes térmicos.

Los puentes térmicos son zonas en las que se rompe la superficie aislante y permite que las condiciones climáticas del exterior interfieran en el interior de las estancias. Las impermeabilizaciones ayudan a evitar la aparición de puentes térmicos porque previenen las humedades que deterioran los materiales aislantes.

  • Se reduce la necesidad de mantenimiento y reparaciones.

Un edificio (o casa) bien impermeabilizado requiere de menos mantenimientos y reparaciones porque no se enfrentan a daños causados por la humedad. Esto prolonga la vida útil del aislamiento térmico.

  • Previene la condensación.

Una de las funciones de la impermeabilización es prevenir la condensación. Esta es la humedad que queda retenida cuando cocinamos, nos duchamos o secamos ropa.

Cuando la impermeabilización no permite que las paredes absorban el agua, se protege la estructura manteniendo secos todos los elementos de aislamiento. Además se evita la aparición de mohos y hongos que puedan afectar la salud de quienes hacen vida en esos espacios.

El consumo de energía se desplaza hacia deshumidificadores y sistemas de ventilación, cuyo gasto energético es bastante menor respecto a los sistemas de climatización.

  • Reduce la demanda de calefacción y aires acondicionados.

Al no haber puentes térmicos y al tener un aislamiento térmico en óptimas condiciones, la demanda de energía para mantener una temperatura ambiental confortable se reduce. Los sistemas de climatización no tienen que trabajar continuamente para mantener la temperatura deseada.

  • Ayuda a preservar la eficiencia y vida útil de los electrodomésticos.

Aunque los electrodomésticos están protegidos por el aislamiento eléctrico de la instalación, la humedad puede afectar su funcionamiento (ya ni hablar si se exponen a una gotera o filtración). Los aparatos eléctricos responden mejor a ambientes secos y controlados.

  • Aporta confort.

Al mantener la temperatura interior más constante y cómoda, los habitantes son menos propensos a ajustar los termostatos para conseguir sensación de bienestar. De hecho, la tendencia es a necesitar menos calor en invierno y menos aire fresco en verano.

  • Inversión a mediano y largo plazo.

No cabe duda de que un trabajo de impermeabilización requiere de una inversión, pero esta tiene un rápido retorno en los costes de la factura de la luz y en la prolongación de la vida útil de los sistemas de calefacción y refrigeración.

  • Sostenibilidad Ambiental.

Si bien el objetivo de una impermeabilización no es reducir el consumo energético, igualmente ocurre como una feliz consecuencia.

El gesto de proteger las estructuras del agua hace que haya menos gasto energético, lo que se traduce en una menor huella de carbono, ya que se emiten menos gases de efecto invernadero asociados al consumo energético.

Las impermeabilizaciones y las ayudas para eficiencia energética

Dentro de las ayudas para la rehabilitación energética las impermeabilizaciones también tienen un lugar, ya que se trata de una acción que conlleva a la eficiencia energética.

Al hacer una rehabilitación energética lo que se busca es:

  • Que la vivienda tenga las mejores condiciones de habitabilidad (seguridad y confort) para las personas que hacen o harán vida ahí.
  • Que se reduzca la demanda energética.
  • Que las personas tengan facturas energéticas más económicas.
  • Que haya menos emisiones de CO2.

Y las impermeabilizaciones cumplen con todos estos requisitos, ya que no solo protegen las estructuras y mejoran el confort de sus ocupantes, sino que también reduce la necesidad de calefacción y refrigeración, optimizando el consumo energético y contribuyendo a la disminución de la factura de la luz.

El PRTR, por ejemplo, ofrece el 40% de la inversión en mejoras siempre que la impermeabilización conlleve a un ahorro energético demostrable. Pero no es la única ayuda: hay programas autonómicos, estatales y subvenciones municipales.

Tampoco podemos olvidar que hay incentivos fiscales por obras de rehabilitación energética.

El IRPF deduce un 60% a quienes hayan hecho una rehabilitación, en la que se demuestre mediante certificado de eficiencia energética, que hubo una reducción del consumo de al menos 7%.

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